
¿Te ha pasado que dices “no saltes en el sofá” y parece que tu hijo escucha “salta más fuerte”? No te preocupes, no es que no te quiera hacer caso a propósito. En Jannsey Educa nos gusta explicar que el cerebro de los niños pequeños es como una esponja que procesa mejor las acciones que las prohibiciones. Cuando decimos “no”, su mente a veces se queda bloqueada en la acción que acabamos de nombrar.
Cambiar el enfoque del “no” por una instrucción positiva es como encender una luz en un camino oscuro. En lugar de decirles qué detener, les mostramos qué camino seguir. Es un cambio pequeño en nuestras palabras, pero un cambio gigante en su cabecita.
¿Cómo podemos guiar positivamente? Es más sencillo de lo que imaginas. Si está corriendo en el pasillo, en lugar de un “¡no corras!”, prueba con un “camina con pies de tortuga para estar seguros”. Si está pintando la mesa, en lugar de “no pintes ahí”, intenta con un “el papel es para pintar, vamos a llevar tus colores a la mesa de dibujo”.
Al ofrecer una alternativa, evitamos la confrontación y les enseñamos a tomar mejores decisiones. Este método no solo reduce el estrés en casa, sino que fortalece la autoestima de tu hijo, porque siente que sabe lo que debe hacer en lugar de sentir que siempre se equivoca. ¡Confía en el proceso, lo estás haciendo con mucho amor!
Jannsey Educa